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Cosmetología antienvejecimiento

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Escribe: Verónica Chartier (*)

El deseo de ser más joven y atractivo se ha manifestado desde la antigüedad. En todas las épocas y en diversas civilizaciones el ser humano buscó medios como el maquillaje y el vestuario para cuidar su apariencia, buscando siempre la manera de detener los rastros del paso del tiempo en su cuerpo o disimular los signos del envejecimiento. La historia muestra que la cosmetología fue realmente la  pionera y precursora del envejecimiento saludable. Existieron pintores paleolíticos en la prehistoria, cosmética y aseo en la antigüedad. El ideal femenino, cuidados de belleza y depilación en Egipto, cuidados higiénicos y estéticos en Medio Oriente, avances en la higiene y la cosmetología en Grecia y los baños romanos precursores del spa en Roma. La medicina no quedó indiferente. Hipócrates, el padre de la medicina, propuso reglas higiénicas. Galeno, considerado el precursor del concepto de la medicina antienvejecimiento, iluminó al mundo con sus hipótesis y fue seguido por decenas de métodos para la longevidad. Plantas y animales fueron utilizados como rejuvenecedores y proliferaron enfoques científicos sobre la longevidad como los de Metchnikoff, Brown-Sequard, Voronoff, Niehans, Ana Aslan, D. Hartmann, Hartman y  Hayflick, Roy Walford y Richard Weindruch, Zs-Nagy. Estos pioneros e investigadores fueron seguidos por otros que preferían prevenir a curar y que pasaron de la medicina curativa a la medicina preventiva diluyendo así los límites entre la  prevención y la curación.
La cosmiatría cuenta hoy con múltiples recursos para prevenir el envejecimiento y ayudar a los pacientes a envejecer saludable y dignamente. La combinación de métodos de tratamiento con productos químicos cosméticos, aparatología, masoterapia, electro-fisicos y por supuesto intervenciones manuales como peeling y verbales recomendando mejora de hábitos de vida en relación al agua, el sol, el tabaco, la actividad física y el alcohol, probaron ser beneficiosos para combatir los diferentes signos del envejecimiento y prevenir de hecho el envejecimiento.
Las estrategias contra el envejecimiento son utilizadas por equipos multidisciplinarios integrados por diversas  profesiones, entre ellos médicos, nutricionistas, profesores de educación física y cosmiatras, hasta ciéntíficos, que utilizan dietas y suplementos, intervenciones cosméticas, implantes en la piel, cirugía, tratamientos hormonales, clonación, sustitución de partes del cuerpo, criogenización, “copiar” la mente (mind uploading, transferencia de la menteconciencia humana a un ordenador), hasta la nanomedicina, tecnología hipotética con nanorobots para reparar células en vivo que podrían revertir daños causado por el envejecimiento a nivel molecular.
El envejecimiento es más que arrugas. Existen dos tipos de envejecimiento. 1. Interno: o proceso de envejecimiento natural que comienza alrededor de los 25 años con la pérdida de colágeno y elastina y se observa años después. 2. Externo: causado por factores ambientales que aceleran el proceso. El antienvejecimiento, que tuviera sus orígenes en la cosmetología, se apoya hoy en la medicina y cirugía estética, la dermatología y la cosmiatría. A estas disciplinas se le  sumaron los conocimientos de la medicina preventiva, geriatría y psiquiatría y se pasó del campo de la estética a la salud integral, mejorando así la imagen corporal e integral. 

Ejemplo de tratamiento anti-aging
El objetivo de este tratamiento es reafirmar la piel y realzar el contorno facial. Sabemos que la firmeza de la piel depende de la genética del individuo, el tono muscular y el estado del tejido conectivo. Enfocaremos nuestros tratamientos en los dos puntos que podemos modificar: 1. Trabajar el tono muscular con la aparatología o los ejercicios indicados. 2. Trabajar sobre el tejido conectivo, estimulando la micro circulación y el metabolismo celular en la capa basal, para que se produzcan nuevas fibras de colágeno y elastina, y ácido hialurónico. Protegeremos ese tejido de sostén con aporte de antioxidantes, reforzaremos la barrera lipídica y los mecanismos de retención de agua que otorgan turgencia a la piel.

Protocolo en gabinete
1. Realizar una higiene con una emulsión de limpieza w/o con ácido glicólico al 4%.2. Luego gomagge con máscara caolínica/fango, trabajar con torunda húmeda y enjuagar. 3. Aplicar loción con ácido láctico 8%. Dejar absorber y no enjuagar. 4. Colocar sobre la piel gotas de serum de coenzima Q10 y oligoelementos. 5. Aparatología: ionizar el serum, y/o colocar un contractor muscular 15 minutos. 6.  Aplicar gotas del serum de ácido hialurónico. 7. Realizar una masofilaxia con emulsión con DMAE, péptidos y vitamina C. 8. Aplicar máscara tibia de yeso sobre gasa. Dejar actuar 15 minutos y retirar. 9. Aplicar  serum humectante de ácido hialurónico. 10. Humectar con roces de emulsión vitamina C. 11. Terminar siempre con protector solar con o sin color.
Complemento en el domicilio: Higiene: emulsión de limpieza w/o. Reafirmante de día: emulsión con Q10. Renovador de noche: emulsión de ácido mandélico al 8%.

 
(*) Cosmiatra egresada del Hospital Italiano, instructora nacional de cosmetología.



Fuente: Estilo Profesional
Autor: Verónica Chartier - Cosmiatra egresada del Hospital Italiano, instructora nacional de cosmetología.
Web: www.estiloprofesional.net