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Aromas de relajación

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Las fragancias y aromas de determinados perfumes pueden volvernos locos o calmar a las fieras más intensas. El relax del profesional de la belleza debe empezar por casa, y esos aromas que utiliza en su gabinete para crear un clima de tranquilidad y relajación en el trabajo, debe trasladarlos al hogar. El baño, uno de los lugares más íntimos de la casa, resulta el lugar ideal para aromatizar ya que los vapores lo ayudan a provocar esa sensación buscada. Como si estuviéramos en el campo, podemos aromatizar ambientes con fragancias de flores que dan una caricia aterciopelada a nuestros sentidos, con canela que crea un clima acogedor, piña o coco que trae brisas frescas de verano, lavanda que genera sensación de frescura y limpieza y se utiliza para tratar la falta de sueño, la impaciencia, el estrés y la ansiedad, mientras que en la habitación de los niños podemos introducir el recuerdo de la infancia con aromas a vainilla, galletas, mora o arándanos.
Las velas realizadas en cera y parafina con esencias naturales se presentan en diferentes formas que ayudan a crear el clima de relajación. Para contagiar un poco de vitalidad al ambiente se recomiendan los aromas a canela y naranja. Existen exfoliantes de ducha enriquecidos con finas partículas de cáscaras de almendra, que se convierten en una cremosa espuma que limpia, exfolia y perfuma la piel con suavidad. Además, la utilización de pequeños cuencos con cáscaras de arroz sirve para derramar sales de baño, cuyo aroma se desprende con el vapor del agua, y actúa también como exfoliante al impregnar la esponja sobre ellas y frotar después sobre la piel. La clave es elegir el ambiente adecuado y optar por una fragancia acorde a la sensación buscada. Luego de trabajar todo el día, controlar la ansiedad y el estrés y todos los trastornos que de ellos pudiesen generarse, qué mejor que dejarnos transportar por un delicado aroma.



Fuente: Revista Estilo Profesional