¿Qué pensaría un peluquero argentino si una estilista conductora de televisión se mete en su salón y, tras detectar qué aspectos de su negocio no funcionan, le exige las llaves del local para ser la jefa absoluta de la peluquería durante una semana?. Eso mismo es lo que hace Tabatha Coffey, la estilista estrella de Estados Unidos, que con su estilo rebelde, malhablado y transgresor se ganó a la teleaudiencia norteamericana. Este docu-reality sobre el mundo de la peluquería se llama “Tabatha’s Salon Takeover” (“La toma de poder del salón de Tabatha”) y se emite hace ya varias temporadas en Estados Unidos, repitiéndose en canales de cable de Europa. En cada programa Tabatha acude al rescate de un salón de peluquería en apuros. Luego de investigar qué es lo que no funciona en el establecimiento, toma las riendas del salón durante una semana y comienza a aplicar la “fórmula tabathiana” para convertirlo en un negocio rentable y con futuro.
Es muy cierto que en todas partes del mundo existe gran cantidad de salones de peluquería que abren sus puertas rápidamente, pero cierran a los pocos años. Este show puede darles tips a aquellos estilistas que, con más o menos habilidad, viven diariamente de su profesión en su propio local. La primera lección que brinda Tabatha es verse desde afuera y observar y pensar qué nos gustaría encontrar en una peluquería ideal y qué nos resulta desagradable o prescindible. La gurú de la profesión brinda consejos de inspiración, conceptos técnicos y artísticos y claves del servicio de atención al cliente con un plan de rentabilización del negocio, marketing y comunicación del salón.
Tabatha visita salones que suelen estar en lucha para sobrevivir y, por una semana, se pone el negocio en los hombros, siendo una jefa directa, brutalmente honesta, que brinda recomendaciones y guía al staff en dirección al éxito empresarial. La conductora puede infiltrarse en la casa del estilista, dar vuelta por completo un salón para niños que tiene dueños que no le agradan los infantes, o incluso, que no aman el arte del cabello. Puede renovar el estilo de una peluquería carente de gusto, o llevar a un desierto a todo el staff de un local para que sobrevivan y aprendan a vivir como equipo. Tabatha les hace reconocer sus mayores problemas y los empuja hacia el camino correcto, de ellos depende seguir en carrera.
Además de los cambios notables en los salones, Tabatha ha hecho programas dedicados a revisitar peluquerías de sus primeras temporadas, para comprobar si sobrevivieron, la siguen luchando, o si, en el peor caso, cerraron. Corrobora si aquel estilista que era muy informal con sus clientas hoy actúa más profesionalmente, si aquella peluquera adicta al shopping empezó a pagar sus facturas, o si aquel salón exclusivamente masculino finalmente abrió sus puertas a las clientas del sexo femenino. En estos casos, la conductora brinda nuevos consejos al dueño y staff para que continúen en el camino del éxito.
Algunas de las frases recordadas de esta estilista son: “La situación es siempre peor de lo que el propietario del salón cree. La negación y fantasía están a la orden del día”; “Es alucinante, pero tomar alcohol en el trabajo, llegar tarde, con resaca y gritar en frente de los clientes y empleados es un error garrafal”; “Un ambiente de trabajo sucio no tiene onda y los sistemas desorganizados sacan la bestia que hay en la gente”; “Lo suficientemente bueno no corta bien. Si no tenés el conocimiento de las técnicas básicas o habilidades, entonces es un hobby, no un negocio”; “A veces hay que desechar para cambiar”.
Este programa puede resultarle divertido o útil al peluquero, ya que de ver a otros colegas equivocarse, todos aprendemos. Como sostiene la coiffeur estrella, “a menudo lo esencial no tiene nada que ver con el cabello”. El dueño del salón debe poder ser gerente, educador, estilista, comunicador, experto en marketing, consejero y mentor de sus colaboradores. Según ella, la esencia de la peluquería, y la razón de existir de un salón es, al fin y al cabo, hacer feliz a la gente que acude.
Fuente: Revista Estilo Profesional