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¿Cómo encarar el año con proyectos?

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Comenzó marzo y junto con él los proyectos para el resto del año. Así como año nuevo y las fiestas incitan a realizar balances sobre un ciclo finalizado, marzo es el mes donde muchas personas realizan un análisis de la situación profesional actual y se proponen iniciar cambios o proyectos con objetivos a corto o largo plazo. Lo esencial a la hora de encarar el nuevo año es plantearse objetivos realizables con convicción y optimismo. Lo fundamental es congeniar lo que se cree y siente, comunicarlo, y movilizarse para dar el primer paso. Que no quede en simples deseos, que luego se convierten en postergaciones y, en algunos casos, en frustraciones. Resulta importante confiar en lo que se quiere, y trabajar en la elaboración de proyectos que no sean muy estructurados ni extremadamente fantasiosos o inalcanzables. La idea es atenerse a lo factible, para no caer en desilusiones o desencantos posteriores. Comenzar el año es sentirse bien por lo que está por venir, saber elegir y no exigirse más de la cuenta.

Técnicas
El marketing propone una herramienta estratégica muy utilizada a nivel empresarial en el mundo de los negocios, el FODA, una metodología de estudio de la situación competitiva de una empresa en su mercado (situación externa) y de las características internas de la misma, a efectos de determinar sus Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, y Amenazas. Esta técnica se puede aplicar a la vida personal o profesional de una persona, a fin de hallar en qué lugar se encuentra ubicado, y a dónde quiere y puede llegar.

Fortalezas y debilidades

La situación interna se compone de dos factores controlables, fortalezas y debilidades, mientras que la situación externa se compone de dos factores no controlables, oportunidades y amenazas. Las fortalezas son todos aquellos elementos internos y positivos que diferencian al programa o proyecto de otros de igual clase. Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen en el desarrollo son: ¿Qué ventajas tiene la empresa/ el profesional?, ¿Qué hace la empresa/ el profesional mejor que cualquier otra/ o?, ¿Qué percibe la gente del mercado como una fortaleza?, ¿Qué elementos facilitan obtener una venta?. Las debilidades se refieren, por el contrario, a todos aquellos elementos, recursos, habilidades y actitudes que la empresa/ el profesional ya tiene y que constituyen barreras para lograr la buena marcha de la organización/ carrera. También se pueden clasificar en aspectos del servicio que se brinda, financieros, de mercadeo, organizacionales, de control. Las debilidades son problemas internos, que, una vez identificados y desarrollando una adecuada estrategia, pueden y deben eliminarse. Algunas de las preguntas que se pueden realizar son: ¿Qué se puede mejorar?, ¿Que se debería evitar?, ¿Qué percibe la gente del mercado como una debilidad?, ¿Qué factores reducen las ventas o el éxito del proyecto?
¿Cómo ver esto en la vida de un profesional de la belleza? Se puede reflexionar sobre las propias fortalezas, por ejemplo, tomar nota de que se tiene talento, los lugares donde se trabajó, los maestros con los que se estudió, los premios que se ganó, la habilidad para aprender, entre tantas otras. Y a la vez, ser consciente de las debilidades, que pueden ser desde la falta de capacitación hasta haberse quedado en el tiempo con las últimas tecnologías o tendencias. Estos factores son controlables porque se pueden manipular y direccionar hacia la estrategia que deseemos utilizar. Sólo hace falta identificarlos. Deben realizarse preguntas del estilo ¿Cómo se puede explotar cada fortaleza?, ¿Cómo se puede detener cada debilidad?. 

Oportunidades y amenazas
En cambio, los factores externos no son controlables. Allí entran en juego las oportunidades y amenazas, que son hechos o eventos del ambiente o rubro que pueden tener alguna relación o impacto en el individuo o empresa. Las oportunidades son aquellas situaciones externas, positivas, que se generan en el entorno y que, una vez identificadas, pueden ser aprovechadas. Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen en el desarrollo son: ¿A qué buenas oportunidades se enfrenta la empresa/ el profesional?, ¿De qué tendencias del mercado se tiene información?, ¿Qué cambios de tecnología se están presentando en el mercado?, ¿Qué cambios en la normativa legal y/o política aparecieron?, ¿Qué cambios en los patrones sociales y de estilos de vida se vislumbran?. Las amenazas, por su parte, son situaciones negativas, externas al programa o proyecto, que pueden atentar contra éste, por lo que llegado al caso, puede ser necesario diseñar una estrategia adecuada para poder sortearla. Algunas de las preguntas que se pueden realizar son: ¿A qué obstáculos se enfrenta la empresa/ el profesional?, ¿Qué están haciendo los competidores?, ¿Se tienen problemas de recursos?, ¿Puede algunas de las amenazas impedir totalmente la actividad de la empresa?, ¿Cómo se puede defender de cada amenaza?. Volviendo al caso del profesional de la belleza, las oportunidades pueden verse plasmadas en alguna nueva moda o tendencia que lo beneficia al incrementarse su trabajo, o una amenaza bien podría ser algún producto que reemplace su trabajo para que el cliente lo utilice él mismo prescindiendo del salón de belleza. Otra oportunidad también puede ser el trabajar con alguna figura conocida que abra puertas al reconocimiento, y una amenaza la aparición de un nuevo competidor en la misma zona.

Potencialidades
Las limitaciones, determinadas por una combinación de debilidades y amenazas, colocan una seria advertencia. Y es allí donde el profesional debe reflexionar y empezar a actuar para comenzar un nuevo proyecto. Los riesgos surgen de la combinación de fortalezas y amenazas y los desafíos de la combinación de debilidades y oportunidades. De la combinación de fortalezas con oportunidades surgen las potencialidades, que señalan las líneas de acción más prometedoras para el profesional.
Las fortalezas incluyen capacidades distintas, ventajas naturales y recursos superiores. ¿Cómo hacer para incrementarlas? Algunas claves son capacitarse constantemente, viajar, estar en contacto con otros profesionales que retroalimenten, redecorar el salón de belleza, saber venderse, pautar en publicidad y comunicar de forma eficaz. Las oportunidades engloban nuevas tecnologías, debilitamiento de competidores, y un posicionamiento estratégico. ¿Cómo aprovecharlas? Estando informados, invirtiendo en aparatología, productos, conociendo las últimas técnicas y tendencias para abrirse camino y adelantarse cuando otros se quedaron en el tiempo.
La reflexión, el análisis, y las técnicas del marketing pueden ayudarnos a llevar a cabo nuestros proyectos, pero es necesario recordar que sin optimismo no se puede planificar. La convicción del “yo puedo” es la base para no quedar preso de inhibiciones, y el criterio de realidad es lo que empuja a construir algo seguro.



Fuente: Revista Estilo Profesional
Autor: Priscila Pauline