Norma Bustos acaba de inaugurar un laboratorio de cosmética con su hermana Viviana, acompañada en esta tarea por toda su familia. El sueño de la empresa familiar sigue expandiéndose y creciendo día a día con un futuro más que promisorio. En esta charla Bustos comparte su gran momento profesional.
¿Cuando y cómo comenzó el sueño de tener un laboratorio?
Comenzó por el año 1990, pero por aquellos años sólo era un sueño. En el 2005 compramos el terreno y empezamos a construirlo desde cero. Daniel Brown, mi marido, dirigió toda la obra y él y yo, aunque mucho más él, elegimos cada cosa que se puso, desde el piso hasta el color de las paredes o la grifería de las piletas, por eso lo sentimos tan propio.
¿Cómo fue tu formación profesional?
Soy Doctora en Química Biológica, especializada en química cosmética. Trabajé varios años en el Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, con becas del CONICET. Cuando nacieron mis hijos dejé de trabajar por un tiempo. Allí cambió el rumbo de mi vida y realicé la especialidad en química cosmética en la Asociación Argentina de Químicos Cosméticos. Viviana ya era cosmetóloga y comenzó el sueño del laboratorio propio. Pero todavía estaba muy lejos de ser realidad. En esos años empecé a dar clases de química cosmética en la escuela de mi hermana y todavía sigo haciéndolo.
¿También trabajaste con el tema de cultivo de piel?
Sí, trabajé en la Fundación del Quemado Fortunato Benaim durante 17 años, realizando cultivos de piel autóloga para pacientes quemados. Hice trabajos de especialización en Inglaterra e Italia, aprendiendo diferentes técnicas de cultivo celular, de queratinocitos y otras células, condrocitos, fibroblastos y mioblastos. El año pasado fui a México para capacitar a los profesionales de un laboratorio sobre cultivo de queratinocitos autólogos. Y aún hoy soy la Directora Técnica del Banco de Piel de la Fundación Benaim.
¿Cómo son los roles familiares en la empresa?
Viviana se ocupa de la capacitación profesional y comercialización de los productos. El Dr. Jorge Cazenave, marido de Viviana, asesora en el tema de la piel y patologías. Mi marido se ocupa de las compras y relación con algunos clientes. Mi hijo Nicolás realizó el diseño de la planta del laboratorio. Mi hijo Sebastián se ocupa de toda la gráfica. Mi hijo menor, Hernán, me ayuda en la producción, control de calidad y organización general. Mi sobrina Mariela se ocupa del marketing y la publicidad. Yo soy la directora técnica, y también me ocupo de la producción, control de calidad, desarrollo de nuevos productos y aseguramiento de la calidad.
¿Qué significa para vos desarrollar fórmulas?
Es el trabajo más interesante, el más creativo. Me gustaría formular productos nuevos todos los días, pero es imposible. Para desarrollarlas hay que tener en cuenta la oferta de principios activos por parte de los proveedores locales, de productos nacionales o importados, la piel a la que va dirigida y lo que las profesionales necesitan.
¿Te sirve el contacto con los profesionales en la escuela?
Yo me nutro mucho de la interacción con las cosmetólogas, ya que ellas son las que más conocen la piel y puedo compartir sus inquietudes. Pero aunque uno lo planifique mucho, una fórmula nueva es siempre un desafío.
¿Qué expectativas tenés con el laboratorio?
Muchas. Tenemos la posibilidad de exportar nuestra línea y también la de crear nuevas líneas, nuestras o para tercerizar.
¿Creés que se puede seguir innovando en cosmética?
El campo de la química cosmética está en pleno desarrollo. Creo que es difícil imaginar todas las posibilidades que esta ciencia puede ofrecernos en el futuro cercano. Y no estoy hablando de ciencia ficción, sino de expectativas muy posibles.
¿Qué valor tiene la industria de la belleza?
Más que de la industria de la belleza me gustaría hablar de la ciencia de la belleza. Todos deseamos vernos mejor y la cosmética nos da no sólo la posibilidad de un aspecto externo más bello, sino que nos permite sentirnos más felices con nosotros mismos.
Fuente: Revista Estilo Profesional
Autor: Priscila Pauline