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Biotipos cutáneos
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Biotipos cutáneos

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Hoy en día y desde siempre hablar del acné fue motivo de grandes controversias, porque cada escuela, especialista o tecnólogo decía cosas muy diversas sin que exista un denominador común que nos lleve a buscar los verdaderos orígenes de la dolencia. No quedarnos fríamente sólo en la piel, sabiendo de antemano, que ella es la ejecutora de muchas cosas que están pasando por dentro, no solamente en lo físico sino también en lo emocional. Por ello, tratando de integrar cuerpo y mente he creado la cosmetología integrativa holística como un modelo que nos hable desde otra óptica, que nos encuentre otro hilo conductor para hacer los tratamientos no solamente en lo local sino en lo global, por ello siempre diremos, piensa local y siente global.
Una de las cosas fundamentales para tener éxito terapéutico es tener un diagnóstico adecuado y en base a ello, hacemos un plan, por eso vamos primero a hacer una clasificación de los diferentes tipos de piel, para no confundir una piel con eczema, con un acné pustuloso por poner un ejemplo.
Biotipos cutáneos: examen estético e instrumental
Primero realizaremos una observación minuciosa para luego determinar qué tratamientos realizaremos y cómo seleccionar los productos más idóneos para nuestro paciente. No nos debemos olvidar que se debe equilibrar la experiencia junto al uso de aparatos, éstos nos ayudan pero no lo son todo. ¿Con qué instrumental especializado debemos contar? Lupa con iluminación que posea luz de word, un medidor de pH y medidor de hidratación cutánea.
Método sintético: es el proceso que basa el examen y los tratamientos sobre la base de que la piel sea grasa o seca. Es la reunión racional de varios elementos dispersos en una nueva totalidad.
Método analítico: necesariamente requiere mayor experiencia o entrenamiento. Se interpreta lo que se observa y se estudia por separado cada una de las imperfecciones existentes, para luego relacionarlas entre sí. Las pautas fundamentales a tener en cuenta son el grado de involución cutánea y modificaciones de textura, color, hidratación y lipidización cutánea.
La piel
De acuerdo a la cantidad de secreción de grasa, se puede determinar el biotipo cutáneo:
normal, graso, seco. Las etapas cronológicas son las siguientes:

De 15 a 20 años
Cambios hormonales importantes  que se reflejan en la piel con aspectos positivos y negativos. Positivo: brillo natural, la piel está libre de arrugas. Negativo: impurezas, acné.
A los 20 años
La piel está suave, tersa y radiante. Son los mejores años para desarrollar hábitos de belleza saludables que prolongarán la juventud de la piel.
A los 30 años
El metabolismo es ya un poco más lento; la piel es más delicada y la tendencia es a secarse. Aparecen problemas específicos: flaccidez, líneas de expresión, deshidratación.
A los 40 años
Se empiezan a ver los signos de la edad: piel más flácida, líneas de expresión pronunciadas, arrugas. Y si no se ha cuidado la piel, deshidratación y pérdida de la lozanía.
A los 50 años
Pérdida de elasticidad, el abuso del sol y los años de descuido se hacen presentes en forma de manchas y pecas. Aquí más que nunca es vital una adecuada alimentación, orgánica, fresca, natural e integral.
A los 60 y más
Es la verdadera cosecha de todo lo que hicimos con el cuerpo, es una extensión de  la juventud. Una de las claves es mantenerse activo y con una actitud positiva en la vida, aún más todavía cuidar la alimentación e intensificar el cuidado de la piel.
Piel y embarazo
Una de las características muy marcadas en esta fase es la variación de los niveles hormonales, los mismos que producen una amplia gama de  cambios, no solamente en la piel, sino en todo el organismo, incluídas las emociones. Estos son: uñas quebradizas  o blandas, erupciones diversas, edema de miembros inferiores, papilomas cutáneos, arañas vasculares, estrías, pruritos, línea oscura del abdomen, acné, piernas azuladas o manchadas, oscurecimiento de la piel de la cara, aréolas, lunares, piel brillante.
Cuidados cosméticos
Son dos los objetivos fundamentales para cumplir nuestro objetivo: higiene y protección. Higiene diaria con jabones suaves, shampoo de baja capacidad irritativa, cremas antisolares tipo pantalla, perfume sólo en la ropa o cabellos, higiene de la ropa con jabones neutros.


(*) Cosmetóloga, Coordinadora de la Tecnicatura de Dermatocosmiatría de la Universidad de Maimónides.



Autor: Nora Rubin