agregar a favoritos recomendar a un amigo Hazte Fan En Facebook Argentina Brasil Chile España Uruguay
ampliar Imagenes

El neosexual invade la cosmética

-+

Después de varios años de popularidad del “metrosexual”, el hombre que se interesaba mucho en la estética, la moda y hasta se depilaba (cuyo ícono fue David Beckham), un paso con poca trascendencia del “ubersexual”, que cuidaba su imagen pero expresaba al máximo las cualidades positivas de la masculinidad conservando el vello varonil (su mayor exponente fue George Clooney), llegó el “neosexual”, la mezcla perfecta entre masculinidad y sensibilidad (en su versión local representado por Luciano Castro). Estos nuevos términos parecen invadir las revistas de tendencias, moda y belleza, según la sociedad va evolucionando y valorando ciertas características en los hombres, en desmedro de otras antes veneradas. Pero ¿cuánto influyen todos estos cambios en la visión del hombre sobre sí mismo a la hora de insertarse en el mercado de la cosmética y la belleza?. A continuación, un pantallazo sobre estas transformaciones del imaginario social puesto en el rol del hombre, y su directa influencia en la industria cosmética.


El metrosexual

En 1994 surgió el término “metrosexual” en el Reino Unido, cuando el escritor Mark Simpson redactó un artículo llamado “Conoce los metrosexuales” en el que hablaba del nuevo hombre del siglo XXI, que se interesaba en la estética y disfrutaba de ir a spas, peluquerías, manicuras y pedicuras, depilarse, teñirse el cabello y usar lo que era cool o estaba de moda. El nombre fue resultado de combinar la palabra “metropolitan” y “heterosexual”, y se usó tanto como sustantivo como adjetivo. Este hombre parecía tener todos los modales, estilos de vida y preferencias de los hombres de ciudad, consumistas, que estaban dispuestos a probar nuevos productos de belleza y cuidado destinados a ellos. En varias ocasiones se asoció este nuevo concepto con el estereotipo gay del hombre que cuida su apariencia, y esto también causó controversia dado que muchos sostuvieron que un nuevo tipo de hombre estaba naciendo y que no necesariamente debía ser asociado a lo gay. Lo cierto es que el metrosexual aludía a la vanidad, al asentamiento de nuevas tendencias en la estética y la moda, y dejaba atrás la idea del “macho” al estilo Antonio Banderas que hasta entonces preponderaba en la sociedad.


El ubersexual

El prefijo “uber'”es un término alemán que significa “por encima”, “muy o mucho” y supuso la vuelta a una masculinidad que se había perdido en los últimos años, según los publicistas Marian Salzman, Ira Matathia y Ann O´Reilly, autores del libro “The Future of Men” (“El futuro de los hombres”). Este nuevo concepto de hombre no aludió a un desborde de sexualidad, sino a la recuperación y exacerbación de las cualidades positivas de la masculinidad, es decir, un hombre seguro de sí mismo, líder por naturaleza, elegante, carismático, caballero y muy apasionado. Si bien no descuida su aspecto físico, utiliza más su intelecto, es desenvuelto y determinado. Para este hombre no existía la depilación, las cremas faciales y las nociones de tendencia para estar al último grito de la moda. Sino que le importaba cuidarse pero sin excesos, tener un aspecto masculino y un estilo propio. Es decir, tener confianza en sí mismo, pero sin caer en el narcisismo. Muchos sostuvieron que la ubersexualidad era una variación de la metrosexualidad más “mentirosa”, porque el hombre fingía no estar al tanto de las tendencias de la moda y estética y adoptaba un look clásico que le convenía para atraer a las mujeres. Sin embargo, los ubersexuales de los últimos años seguían ligados al uso de productos cosméticos para la piel y tenían conocimientos sobre qué prendas y colores combinar para favorecer su imagen. Algunos analistas de moda llegaron a sostener que el ubersexual no era nada más ni nada menos que una versión potenciada del “dandy” de principios del siglo XIX.


El neosexual

Una nueva generación de hombres parece haber llegado con la irrupción de la nueva categoría “neosexual”. Este parecer ser el nuevo ideal de hombre para esta nueva década. Es una combinación de lo mejor de los distintos tipos masculinos del pasado, un balance perfecto entre sensibilidad y masculinidad. Alguien que está en buena forma física, que trabaja su cuerpo y se preocupa por su imagen, que desea y propicia un modo saludable de vida y toma decisiones a consciencia a la hora de comprar alimentos, y productos de cuidado personal. Si bien se arregla, no pasa horas en el espejo admirándose. Se viste bien, es un caballero en el trato con las mujeres y le gusta sorprenderlas de forma romántica. Entiende las necesidades emocionales de las mujeres sin menospreciarlas, y se siente libre de expresar sus emociones, sin tener que reprimirlas por quedar “poco hombre” al hacerlo. Es áspero y suave, atractivo, y tiene sentido del humor. Desarrolló una seducción sofisticada y trabaja constantemente en mejorar mentalmente (instruyéndose), emocionalmente (yendo a terapia o charlando abiertamente con amigos) y físicamente (en el gimnasio). Un hombre que cuida de sí mismo, de su pareja, familia, y que no teme tomar decisiones cuando se trata de ir por lo que quiere. Este nuevo concepto de hombre surgió de investigaciones realizadas por marcas de cosmética a la hora de lanzar nuevos productos.


En Argentina

En el marco del lanzamiento de su nueva línea de cuidado personal para hombres, Dove+Care, la marca de Unilever, se propuso explorar un fenómeno emergente en la sociedad actual: la aparición de una masculinidad diferente. Un estudio realizado por Trendsity y TNS Gallup Argentina, reveló que siete de cada diez hombres argentinos creen que tienen un “nuevo yo”, que muestra más sus emociones, realiza tareas del hogar a la par que la mujer, se involucra activamente en la crianza de sus hijos y no tiene vergüenza de cuidarse y querer verse bien. Es a raíz de esta nueva tendencia que adquieren mayor fuerza determinados fenómenos, hábitos de consumo, costumbres y prácticas que tradicionalmente no se asociaban al género masculino.
Hoy día ya no se considera que una crema corporal o una loción facial sea una amenaza a la virilidad del hombre, por el contrario, la mayoría de los entrevistados contó sin pudor que realiza al menos una actividad relacionada a su imagen o compra productos cosméticos para cuidar su apariencia. Además, en esta nueva era donde ya es casi un lugar común decir que “para querer a otro debemos querernos a nosotros mismos”, el hombre sabe que ocuparse de sí mismo, de su imagen, ya no es mal visto, y es por eso que no es tildado de egocéntrico o narcisista si se preocupa por su aspecto. Por el contrario, las mujeres ven positivamente que el hombre se cuide y sea saludable. En el estudio realizado se hizo foco en las nociones de potencia y cuidado, dos cualidades que parecían no confluir en los hombres hasta el momento. Sin embargo, fue una sorpresa comprobar que ya existen muchos hombres que sienten que pueden combinar ambas cosas a la vez, sin perder hombría. Evidentemente, ambos conceptos expresan fenómenos de época y representan valores específicos que van cambiando a lo largo del tiempo, adquiriendo nuevas significaciones, que permiten el desarrollo de un mercado específicamente dirigido a estos hombres.


Avance de la cosmética masculina

Impulsado por cambios culturales, el mercado de la cosmética masculina suma cada vez más competidores y productos para consumidores que se permiten un lugar para la estética. Según encuestas realizadas por consultoras de renombre en nuestro país, la gran mayoría de los hombres argentinos se preocupa por su imagen dado que la considera importante para su desarrollo laboral, de pareja y frente a sus hijos, además, ya no hay tanto prurito como antes a la hora de comprar los productos para la piel personalmente, sin mandar a la mujer a “dar la cara” por verguenza. Los porcentajes de hombres que también usan productos para modelar el cabello, cuidarlo, o teñirlo, también aumentó exponencialmente. Antes los hombres utilizaban las cremas de las mujeres, y gracias a recientes investigaciones se descubrió que los hombres estaban dispuestos a comprar productos específicamente diseñados para ellos, si satisfacían sus necesidades. Es así que las más reconocidas marcas desarrollaron fórmulas específicas, dado que la piel del hombre tiene necesidades distintas a las de la mujer porque es más gruesa, más grasosa, tiene poros más grandes, vello mucho más desarrollado y es agredida diariamente con el afeitado.
En estas investigaciones se encontró que los hombres buscan productos fáciles de usar, eficaces y creíbles, prácticos y masculinos y que ofrezcan resultados visibles. En cuanto a los envases, ellos los prefieren bien masculinos, con colores fuertes y de marcas conocidas. Entre los nuevos productos que se dirigen a este mercado se encuentran jabones naturales para el afeitado, cremas protectoras, lociones, contorno de ojos, exfoliantes faciales y corporales, after shaves refrescantes, seda facial, mousse antiedad y líneas de sales y espumas de baño. Los temas que más preocupan a los hombres en cuanto a su estética son las arrugas en el  rostro, la flacidez en el abdomen, la hidratación de la piel, las impurezas de rostro y las bolsas y ojeras.
El avance de la cosmética masculina es cada vez más notorio y es visible en las góndolas de supermercados, perfumerías y shoppings. Las campañas publicitarias están dirigiéndose gradualmente a este nuevo nicho, y los analistas vaticinan que en no mucho tiempo este mercado “explotará”, cuando aparezca una mayor competencia y se terminen de derribar los últimos mitos que quedan alrededor de la figura masculina. Los salones de belleza no deberían quedarse al margen de esta nueva tendencia, impulsando y acompañando estos cambios en el hombre desde los servicios que ofrecen.



Fuente: Revista Estilo Profesional
Autor: Priscila Pauline