En una charla exclusiva, el estilista mexicano Iván Rico, Director Regional de Educación de Tigi/Toni&Guy para Latinoamérica, compartió su trayectoria y experiencia como capacitador de la haute coiffure mundial.
¿Cómo decidiste dedicarte a esta profesión?
Descubrí la profesión de estilista de una forma bastante circunstancial. Como me quedé en la Preparatoria un año más, mi papá me dijo que me pusiera a hacer algo. Yo tenía un amigo que se dedicaba a esto, y a veces lo acompañaba a pasarelas y sesiones de fotos. Ahí me di cuenta que podía hacer algo temporal, y meterme a trabajar en un salón de belleza y ganar algo de dinero. Allí descubrí un mundo super interesante, muy creativo, donde te puedes vestir como tú quieras, puedes estar todo el día escuchando música, tienes mucho contacto con la gente, y eso me encantó. Poco a poco me fui interesando, y estudié cada vez más.
¿Cómo fue tu formación?
Al principio empecé en un salón de belleza y aprendí de los estilistas que trabajaban ahí. Fue una educación muy lírica, pero eso trae consecuencias. Porque no siempre te salen las cosas, ni obtienes los resultados positivos que tú quieres con los clientes. En mi primer viaje a Italia tuve la fortuna de conocer a Toni & Guy, en una exhibición, y ahí descubrí que había academias buenas, y que podía acceder a una educación más alta y de mayor calidad. Tomé el primer curso hace 9 años. Y puedo decir que propiamente Toni&Guy es mi única escuela. En las academias me empecé a adentrar en la técnica, que considero fundamental. Luego me fui desarrollando dentro del programa de embajadores de la firma, y hace 3 años que soy el Director Regional de Educación para Latinoamérica.
¿Qué significa cumplir ese rol?
Es un paso muy grande, y un orgullo, ser el portador de la voz y la técnica. Poco a poco descubrí esa habilidad que tengo de poder explicar muy bien las cosas y compartirlas con los demás peluqueros. Yo sé lo que es no tener una técnica y después tener una. Y las preguntas que ellos hacen en los seminarios son las mismas que yo me hacía antes.
¿Qué es lo que más te gusta de la profesión?
Son muchas cosas. Sin dudas, implica mucho sacrificio, yo tengo a mi familia en México, y estoy regularmente viajando 15 días al mes, que es bastante. Tengo que dejar a mis hijas, el salón. Pero tiene satisfacciones muy grandes, que son conocer nuevas culturas, personas, comidas, y sobre todo, ver cómo las problemáticas y necesidades de los estilistas a nivel mundial básicamente son las mismas. Y mi rol desde Tigi es ayudar a subir al siguiente nivel, cualquiera que este sea.
¿Sentís alguna limitación al trabajar para una empresa?
No, es un trabajo totalmente libre. La técnica te permite ser lo más creativo que tú puedas ser. La técnica no enseña un corte en específico, sino que enseña cómo cortar, y lograr diferentes resultados. Y uno mezcla esos resultados para lograr estilos diferentes y totalmente creativos.
¿Cuánto hay de inspiración y cuánto de técnica?
Yo creo que la técnica es un 70%, es algo básico en el corte. Y la inspiración, el tema artístico, es el 30% restante. Un corte va a funcionar bien sólo si tiene una estructura buena. Hay que pensar cómo va a crecer ese cabello que estás cortando para que resulte funcional. El tema artístico es un complemento más para que sea altamente impactante.
¿Cómo te inspirás?
Recoges inspiración de las calles, los boliches, lo que ves en el metro, en otras estructuras visuales como internet, películas, videojuegos nuevos, y además, la compañía tiene un soporte de colecciones que ayudan a la inspiración constante.
¿Qué presentaste en Buenos Aires?
La más reciente colección de Tigi, que se llama “Anthems” (Himnos). Está inspirada en las calles de Londres, es una colección muy urbana que está dirigida a los “abusadores seriales de cabello”. Es algo muy gracioso, y es para la gente que le gusta jugar con su cabello y experimentar, hacerse cosas diferentes, y que puede llegar a abusar de su cabello.
¿Cuáles son tus objetivos para los próximos años?
Seguir acompañando a la firma en todos los países donde se presente, desarrollar el programa de embajadores en todas las ciudades que visitamos, y compartir toda la educación que nos ayuda a subir al siguiente nivel.
Fuente: Revista Estilo Profesional
Autor: Priscila Pauline
Web: www.estiloprofesional.net