Dicen que los polos opuestos se atraen, pero esto no sólo se produce de persona a persona, sino que también en el interior del organismo hay infinidad de moléculas que son atraídas entre sí, dando lugar a la esencia de la vida. Esta introducción entre filosófica y científica no es para hablar de complejas fórmulas ni mucho menos, pero sí para darnos cuenta de que se puede utilizar la atracción para experimentar bienestar. Eso es lo que hace la magnetoterapia, también llamada terapia con campos magnéticos. Hace referencia al tratamiento de enfermedades y molestias que ayudan a la prevención de nuevos malestares.
Como nuestros campos magnéticos se alteran por múltiples factores, entre ellos infecciones, intoxicaciones, tensiones y contaminación ambiental, la magnetoterapia ejerce una función de equilibrio orgánico u homeostasis para volver todo a su lugar y en la proporción adecuada. Con la energía magnética de los imanes se puede desde borrar el rastro de un moretón, pasando por soldaduras de huesos, hasta desaparecer tumores en sus primeras etapas de desarrollo.
Pero esta terapia no solo aborda el aspecto físico. También ayuda a superar las depresiones y problemas emocionales que tanto debilitan nuestra energía, pues una sesión de magnetoterapia sirve para relajarnos y regresar a nuestras actividades con las pilas bien puestas. Incluso tiene un efecto estético sobre la piel, restándole opacidad. Precisamente por su beneficio a nuestra salud integral no podemos tomar a la ligera el tratamiento. Sólo puede ser realizado bajo prescripción médica y está contraindicado para embarazadas, pacientes con problemas cardiovasculares, de diabetes y tuberculosis, entre otros. Así que antes de que nuestro remedio se convierta en enfermedad, realicémonos las pruebas necesarias. La sensación de bienestar será increíble.
Dependiendo de la forma de onda y de su polaridad, debemos enfocar la magnetoterapia para un tipo de patologías u otras. Los equipos que generan ondas alternas producen agitación iónica en el medio y reactivación metabólica. Por ello, se indican en procesos de tipo reumático cronificados, contracturas musculares, mejora del riego, aumento del oxígeno en la zona, por tal motivo se ven excelentes resultados en tratamientos anticelulíticos.
Los equipos que generan campo continuo con polaridad magnética se reservan para efectos antiinflamatorios o reactivadores locales del trofismo en proceso crónico (norte: procesos agudos, sur: procesos crónicos). Son aplicaciones comparables al galvanismo y a la imanterapia con sus imanes adheridos a la piel. Contraindicaciones: no aplicar en mujeres embarazadas, en el trayecto cardíaco de pacientes con cardiopatías, en pacientes con marcapasos, evitar en lo posible el sistema nervioso central, y no aplicar en procesos cancerígenos. Es recomendable no aplicar campos magnéticos sobre zonas con osteosíntesis metálicas, ya que la experiencia indica que pueden aumentar las respuestas de rechazo. Tampoco aplicar simultáneamente con otros tratamientos de electroterapia.
La magnetoterapia es utilizada en cirugía estética, en la fase postoperatoria para actuar sobre hematomas y edemas. Actúa como antiinflamatorio acelerando la recuperación. También es utilizada en tratamientos de celulitis. Modo de Empleo: para su uso terapéutico el imán es de fácil aplicación, basta poner el polo seleccionado en la zona afectada. Cuánto más cerca esté de la piel, más rápidos serán sus efectos aunque el imán también se puede poner encima de las prendas de vestir. El tiempo de aplicación del imán variará según las dolencias, enfermedades o tratamientos estéticos que se tratan. Se recomienda dos o tres aplicaciones semanales, en secuencias de quince a cuarenta minutos, incluso más si fuera necesario.
Bibliografía consultada: “
Electroterapia en fisioterapia” de Rodríguez Martin
Fuente: Electromedicina Morales
Web: www.e-morales.com.ar